El aburrimiento sexual siempre llega

Escrito el 29 junio, 2017
Por: Sexnambula
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La frecuencia normal no existe

No, la frecuencia normal no existe. Pero que esta frase tan manida no te consuele. Cuando hablamos de frecuencia , hablamos de existencia.

Es cierto que existen parejas que avanzan en paralelo. Las hay muy espirituales ( tienen orgasmos cerebrales) o muy deportistas ( son más de correr que de correrse). Hay a algunas parejas que un polvo al año les deja más satisfechas que a un moderno una tarta de zanahoria ( carrot-cake quiero decir, para que todo el mundo lo entienda).

Para todos los demás, y sin pretender normalizar, ni meter presión, los expertos en psicología sexual consideran a la que practica menos de doce veces al año, “ pareja sin sexo”. Eso si, y como bien sabéis, coincidir en la frecuencia deseada por ambos, no es nada fácil. Lo habitual es que con el paso de los años, uno siga demandando sexo. Por su parte, el otro miembro, te considerara un cansino, en el mejor de los casos. Otros, te llaman, salido/a, follarin/a… Otro calificativo que también se utiliza para el caso y que me gusta mucho es inmaduro/a.

Programar los coitos, una posible solución.

El remedio para aquellas parejas que han llegado a la conclusión de que no quieren o no les gusta haber llegado al punto “ compañeros de gastos y tareas”,no es fácil. Pero es factible si hay ganas y voluntad por ambas partes.
Dicen los expertos que una de las formas para que el deseo sexual se mantenga es simplemente, programarlo. Es la misma teoría del fuego del campamento: si quieres disponer de fuego, procura que no se apague. Que al menos no lo haga del todo.

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“Lo habitual es que con el paso de los años, uno siga demandando sexo. Por su parte, el otro miembro, te considerara un cansino, en el mejor de los casos. Otros, te llaman, salido/a, follarin/a… Otro calificativo que también se utiliza para el caso y que me gusta mucho es inmaduro/a.”

Programar el sexo no significa poner unas aspas rojas en el calendario que signifique “ polvo obligado”. Es mas bien reservar momentos. Y pensar en como llenarlos. Blindar espacios. Sin hijos y sin citas. Sin amigos ni vida social ajena que no sean los dos miembros de la pareja. Pensar en noches sin tele después de acostar a los roros. Quedar en un bar y llegar cada uno por su lado. Arregladitos y perfumaditos. Crear la posibilidad, como cuando erais novios. Cuando pensabais que todo era muy espontaneo.

Pues no. Tal vez todo os pareciera muy romántico y descontrolado, pero no lo era tanto. Tal vez no os acordeis. Había demasiado caldo hormonal que os emborrona los recuerdos. Sin embargo, el sexo no era tan casual. Lo buscabais con otra intensidad, pero no era algo inesperado por espontaneo.

Solo es cuestión de volver a buscar esa intención.

La finalidad ahora y hace diez años era la misma. No idealices el polvo pasado ni satanices el programado. Se optimista. El mejor coito está aún por llegar.

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