Erasmus. Asignaturas “marías” y sexo transnacional.

Escrito el 19 mayo, 2017
Por: Sexnambula
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Erasmus. El mejor “label” europeo.

Desde luego. Que la beca Erasmus era para lo que era. Véase. Primera lectura: Aprender un idioma extranjero, en un entorno universitario para completar y enriquecer la experiencia educativa, y dar contenido y vida a esa carrera que con tanta ilusión habías elegido estudiar.

Objetivo a cumplir y no menos legítimo: Dejarte el curso lectivo limpito como una lupa en un laboratorio, a golpe de quitarte asignaturas a cargo de la universidad de acogida. Porque, cualquiera que hayamos sido “erasmus” o hayamos compartido clase con ellos sabemos, que hacer acto de presencia y no incordiar mucho, era igual a aprobar.

Todo ello sin olvidar el fondo social, si cabe aun más importante, pillar un piso con el mayor numero de nacionalidades posibles. Y a ser posible, mixto. No demasiado alejado de la zona de bares. Ni que decir tiene, que la intención era clara: que la inmersión fuera lo más profunda posible.

Recordando a “ Orgasmus”. La beca Erasmus.

Inmersión total

Sumergirse en el ambiente estudiantil europeo del país receptor , incluía en gran parte de los casos , un emparejamiento de corta a media duración con nativo, lo que garantizaba la inmersión total. Este último requisito nunca ha sido preceptivo a la hora de disfrutar de una “experiencia erasmus plena”.

Cualquier combinación erótico- romántica con compañeros de diferentes países, estaba ampliamente admitida, y extendida.

Aun así, siempre se daban casos de “erasmus” menos avezados en el “ conocimiento extramuros”. Dígase de aquellos, que dejaban novia en Trujillo, y le “ guardaban la ausencia”.

Efectivamente, exóticos los había también. Incluso alguna excepción que, alegando, “ no poder con el producto exterior”, acababan matrimoniando con becaria de su misma ciudad. Que a ellos el “label europeo”les gustaba sí, pero preferian “kilómetro 0” para llevarse a casa. A veces hay que irse muy lejos, para que nada cambie.

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